Sobre esta cámara
Volví a visitar las piscinas naturales de Porto Moniz el mes pasado y siguen siendo mi lugar favorito en el noroeste de Madeira.
Se formaron hace unos 6000 años, cuando la lava de los volcanes llegó al océano Atlántico y se enfrió de golpe.
El resultado es un montón de huecos en la roca que se llenan con agua salada cada vez que sube la marea.
Todo el recinto tiene unos 3800 metros cuadrados y está dividido en dos partes principales que puedes recorrer por el paseo marítimo. La zona este, la que está cerca del Forte de São João Batista, la han dejado casi tal cual la hizo la naturaleza. En cambio, la zona oeste la tienen mucho más preparada con caminos de cemento y escaleras, lo que hace que meterse al agua sea mil veces más fácil.
El agua viene directamente del mar, así que siempre está limpia y fresca gracias al movimiento de las mareas. Desde casi cualquier punto te puedes quedar mirando el islote de Ilhéu Mole, que tiene un faro muy chulo, y si miras hacia atrás verás las montañas verdes llenas de bosque de laurisilva.
Al ser uno de los sitios más visitados de la costa norte, el paseo entre las dos piscinas suele tener bastante ambiente. El contraste entre la piedra negra y el agua azul es una pasada. Incluso esos días en los que el Atlántico está demasiado revuelto para nadar, te recomiendo ir solo para ver cómo rompen las olas.
Todo el recinto tiene unos 3800 metros cuadrados y está dividido en dos partes principales que puedes recorrer por el paseo marítimo. La zona este, la que está cerca del Forte de São João Batista, la han dejado casi tal cual la hizo la naturaleza. En cambio, la zona oeste la tienen mucho más preparada con caminos de cemento y escaleras, lo que hace que meterse al agua sea mil veces más fácil.
El agua viene directamente del mar, así que siempre está limpia y fresca gracias al movimiento de las mareas. Desde casi cualquier punto te puedes quedar mirando el islote de Ilhéu Mole, que tiene un faro muy chulo, y si miras hacia atrás verás las montañas verdes llenas de bosque de laurisilva.
Al ser uno de los sitios más visitados de la costa norte, el paseo entre las dos piscinas suele tener bastante ambiente. El contraste entre la piedra negra y el agua azul es una pasada. Incluso esos días en los que el Atlántico está demasiado revuelto para nadar, te recomiendo ir solo para ver cómo rompen las olas.
Notas de mi viaje
Fui el mes pasado a pasar el día entero y te aseguro que vale la pena. El contraste de la roca oscura con el azul del mar no lo he visto en ninguna otra parte de la isla. Después de un buen chapuzón, me di una vuelta por el paseo en dirección al Forte de São João Batista. Como consejo de oro: siempre miro esta cámara antes de salir del hotel. Así sé si la marea está lo bastante alta como para que las piscinas tengan agua y evito llevarme sorpresas.
Fui el mes pasado a pasar el día entero y te aseguro que vale la pena. El contraste de la roca oscura con el azul del mar no lo he visto en ninguna otra parte de la isla. Después de un buen chapuzón, me di una vuelta por el paseo en dirección al Forte de São João Batista. Como consejo de oro: siempre miro esta cámara antes de salir del hotel. Así sé si la marea está lo bastante alta como para que las piscinas tengan agua y evito llevarme sorpresas.